martes, 20 de agosto de 2013
[Quinto capítulo]
Yo no paraba de pensar en como se lo iba a pedir, a decir y por dónde. Mi cabeza no paraba de dar vueltas hasta que, por fin, tuve una idea. Las manos me temblaban casi como el primer día y el equivocarme al leer el texto que tenia pensado leerle por teléfono, era totalmente seguro. Estaba muy nerviosa por escuchar aquella respuesta. Marqué su número, lo cogió y antes de que dijera algo, pam, empecé a leer. Cuando ya por fin había acabado, tras equivocarme un par de veces contadas, llegó la hora de saber la respuesta. Pero no, me dijo que lo haría aún mejor, dijo que me dejaría un mensaje con la respuesta en él. Yo me despedí de ella, le di las buenas noches y le dije que la quería, así, sin más.
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