domingo, 9 de marzo de 2014

Poesía; orgasmos y gemidos de más

Hacer poesía sobre el papel, no es ni la mitad de bonito que hacerlo debajo de las sábanas. Es algo así como hacer que los versos disminuyan y los orgasmos aumenten. Tocarte a pasado de ser un verbo, a ser mi mayor adicción entre gemidos. Hicimos el amor como nunca, ya que nunca lo pudimos llegar a ser. No importa las horas que me pase haciendo poesía, mientras tú, después, puedas llegar al éxtasis de placer. Aún noto tu aliento en las cicatrices que me dejaste en la espalda y siento tu calor en las noches más frías. Siento una necesidad extrema de querer comerte, incluso, en lugares que jamás pudieras llegar a imaginarte. Hacer que te corras de poesía en todos los rincones de la casa, uno por uno, hasta que no puedas más. Me encanta escuchar cómo relatas cada verso de Becker y cada sinfonía de aquel piano, al cual nosotras nos encargamos de arrancarle las teclas. Cada bulería que solía tocar Camarón con la guitarra, nosotras lo volvíamos a hacer con orgasmos y gemidos de más. Y tú, pequeña, si estás leyendo ésto, déjame desnudarte para corrernos de poesía.