martes, 17 de septiembre de 2013

Orgasmos, gemidos y otras poesías.

Y, ¿Dónde quedaron sus gemidos?-Me pregunto.
Aquellos que hacían vibrar paredes y techos a la hora de dormir o, quizá, a la hora del desayuno. Me encanta cada gemido que me relatas, cada tono, cada orgasmo acompañados de simples caricias llenas de placer. Me encanta como intentas interpretar con orgasmos y gemidos la sinfonía de Beethoven o, quien sabe, leer despacio cada verso de Neruda. Esa manera tan tuya de retorcerte hasta llegar al éxtasis de placer, me vuelve loca. Las sábanas son sólo olas y tú el tsunami que abunda en mi. Hagamos el amor, hazme el amor. Dejémonos de romanticismos y cambiémonos al lado salvaje. Arráncame la ropa, lento, y házmelo rápido. No pares, estoy cerca del orgasmo perfecto.
Eh, una cosa princesa, ¿Esto sólo a sido un sueño?-Desperté.

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