jueves, 26 de septiembre de 2013

Siento deciros que la echo de menos

No la he besado un millón de veces, pero os aseguro que las que llevamos son incontables. La he besado a más no poder y, cuando ya no podía, la he besado más. La he besado de frente, de lado, de espaldas y de puntillas; le he besado en la nariz, en sus mejillas, por el cuello y en su boca. La he besado a escondidas y debajo de las sábanas. La he besado debajo de la cama y fuera de ella.  La he besado en partes prohibidas y he hecho cosas prohibidas también. La he besado con ropa y también sin ella. La he besado y la he besado; de mil formas diferentes. Besos fríos, besos dulces y besos que arden. Besos que te hacen sentir bien y bien sólo se puede estar con ella. Besos que te llenan, besos que enamoran. He besado sus caderas y he recorrido todo su cuerpo sin parar de besarle. He entregado más amor del que pensaba que podía dar.
Y ahora, ahora sólo quiero una vida junto a ella, ahora y siempre. Y sobretodo, la he besado; Y por encima de todo eso, la amo, la he amado y, si me deja, la seguiré amando el resto de mi vida.

martes, 17 de septiembre de 2013

Orgasmos, gemidos y otras poesías.

Y, ¿Dónde quedaron sus gemidos?-Me pregunto.
Aquellos que hacían vibrar paredes y techos a la hora de dormir o, quizá, a la hora del desayuno. Me encanta cada gemido que me relatas, cada tono, cada orgasmo acompañados de simples caricias llenas de placer. Me encanta como intentas interpretar con orgasmos y gemidos la sinfonía de Beethoven o, quien sabe, leer despacio cada verso de Neruda. Esa manera tan tuya de retorcerte hasta llegar al éxtasis de placer, me vuelve loca. Las sábanas son sólo olas y tú el tsunami que abunda en mi. Hagamos el amor, hazme el amor. Dejémonos de romanticismos y cambiémonos al lado salvaje. Arráncame la ropa, lento, y házmelo rápido. No pares, estoy cerca del orgasmo perfecto.
Eh, una cosa princesa, ¿Esto sólo a sido un sueño?-Desperté.