martes, 10 de junio de 2014

No abras los ojos aún, princesa

Dicen que hay mil maneras de morir y yo sólo te conozco a ti. Te llevaste contigo cada poema y cada verso de aquel libro, aquel que tanto nos unía. Eres la princesa imperfecta con más perfecciones que cualquier otra, eres la reina de un castillo inalcanzable y la niña que me tiene terriblemente encadenada en él. Fuiste tú quien le dio vida a mi subconsciente y le dijo de hacerme cosquillas cada vez que llorara. Eres la culpable de todas y cada una de mis sonrisas y, lo peor de todo, es que todas te las has llevado contigo. París ha dejado de brillar y las luces de aquella calle, tan nuestra, se han apagado. Recuerdo perfectamente aquel baile a media noche, junto a ti. Y dime, ¿Tú no echas de menos recitar nuestra historia en silencio? ¿No echas de menos pasear de la mano imaginando un futuro juntas? Eres lo que siempre he querido tener, he tenido y, por desgracia, ya no estás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario